Una editorial anuncia su última novedad; twitter enloquece – por lo menos, esta pequeña parte de twitter donde habitamos los frikis -. Era un título muy esperado, del autor de moda. Los blogs reviven viejas reseñas de algún modo relacionadas; comparten extractos del libro, se establecen comparaciones, se acotan subgéneros. La editorial aprovecha el hype tanto como puede. “Este es el artista encargado de la portada”, revela, quizás adjuntando un esbozo de lo que está por venir. “Será una edición en tapa dura”; “contendrá las ilustraciones de la edición americana”; “Este mapa tan chulo en las cubiertas interiores”. Luego, a algunas se les va un poco y encapsulan sus cómics en fundas de metacrilato, les dan portadas holográficas que incluyen relojes de arena o nos obsequian con una portada tomada directamente de la adaptación a TV; incluso semejantes horteradas se reciben con ovación. Tal día en librerías: y empieza la cuenta atrás. Mientrastanto, nadie pregunta por el traduct...