¿Lo
oyes? Es la llamada de Cthulhu. Llega desde las profundidades
abisales de R'lyeh; Cthulhu Fhtagn, susurran en las playas de
Innsmouth los hijos de Dagon, nadando al arrecife del diablo bajo la
mortecina luz de la gibosa luna.
¡IÄ!
¡IÄ! ¡Cthulhu Fhtagn!
¿Qué
vas a hacer ante su imperiosa letanía?
Quizás
te espera una partida de Call of Cthulhu, un Máster con el semblante
impertérrito y manos cerúleas lo ha preparado todo para someterte a
ti y a los tuyos a una tarde de abyecto terror.
Quizás
tienes, al volver a casa después de una larga semana, una montaña
de tomos malditos: mil cómics, mil adaptaciones de obras aún más
blasfemas que ruegan que los leas.
Quizás
es un videojuego. Quizás uno de sobremesa.
¿Coleccionismo,
has dicho? ¿Es esta la locura que te posee? Habrá peluches
(Lovecraft los perdone), figuras, camisetas, pósters, todo lo que
quieras.
¡IÄ!
¡IÄ! ¡Cthulhu Fhtagn!
La
letanía nunca cesa. Asciende desde lo más profundo, donde duerme el
que no puede morir, y nos incluye en sus sueños...
Sí,
Cthulhu está en todas partes, y Lovecraft es su profeta. Ambos
nombres están en la boca de todos. Sobretodo en la de los críticos,
que a toda obra de terror que reseñan le ven un “aire
Lovecraftiano”. ¿De donde viene todo esto?
Seguro
que, de un modo u otro, habéis contactado con alguna de las
manifestaciones de la voluntad de Cthulhu, sea a través de las
Mansiones de la Locura o del cómic. O puede que ya conozcáis al
dedillo la obra del maestro; no es la intención de esta guía
predicar a conversos, sino captar a neófitos y, en las sombras,
atarlos a la estela del Caos Reptante.
Así
pues, ¿Queréis adentraros en la obra del ermitaño de Providence y
no sabéis cómo? Quizás tenéis los dos (enormes) tomos de las
obras completas, editados por Valdemar: decenas de relatos, y la duda
de por dónde empezar. O disponéis de alguna de las muchas
antologías de relatos, a veces temáticas. ¿Son el mejor modo de
iniciarse?
Siempre
se puede hacer una lectura cronológica pero ¿es la mejor opción?
Los primeros relatos de Lovecraft son irregulares; su mérito, más
que literario, es académico: para el estudioso de su obra o para el
curioso que quiere ver cómo empezó todo.
Leer
una antología des del principio hasta el final nos dará,
probablemente, una visión de conjunto bastante decente; pero es una
inmersión lenta para la que no todo el mundo tiene tiempo o
paciencia.
No,
si uno quiere adentrarse por primera vez en el mundo de Cthulhu
recomiendo ir directo a la médula, a lo mejor de lo mejor. Y a
partir de aquí, enganchado ya sin remedio, leer según criterio propio lo que más apetezca.
Así
que vayamos al grano con la guía (y si os parece útil, visitad la que hice dedicada al terror literario aquí). En general se acepta que hay tres
grandes ciclos de historias. En el espíritu de aquellas novelas de
“escoge tu propia aventura”, sugiero que cada lector novel se
dirija a uno u otro según su experiencia previa, sus preferencias y
sus objetivos.
En
primer lugar, tenemos el Ciclo de las Brujas: para los amantes del
terror clásico que quieran una transición suave y progresiva hacia
Lovecraft. Relatos ambientados en Nueva Inglaterra; mucha niebla,
caserones torcidos, Ghouls y brujería. Su principal escenario es Arkham.
Después
está el Ciclo Onírico: para los fans de la fantasía épica,
heroica o picaresca. Relatos ambientados en un mundo imaginario (la
mayor parte), con escenarios propios de la fantasía y abundancia de
criaturas mágicas. Los protagonistas parten con ventaja respecto a
los de otro tipo de relatos: saben donde están, saben donde van,
saben moverse en estos entornos; no son tan propensos al desmayo como los otros protagonistas del autor.
Y
finalmente, el gran ciclo: el Ciclo de los Mitos. Aquí es donde
encontraremos los mejores relatos del autor y donde descubriremos el
por qué de su fama. La inmensa mayoría de relatos Lovecraftianos
pertenecen al ciclo de los mitos. Considerando que todos hacen
referencia – en mayor o menor grado – a los Mitos, se podría
considerar que tanto el ciclo de las brujas como el onírico son en
realidad subgéneros dentro del Gran Ciclo.
¿Cual
escogerás?
Ciclo
de las brujas, o de Nueva Inglaterra
Los relatos
pertenecientes a este ciclo se caracterizan por ser un poco mas
mundanos. Mundanos en el contexto de la obra de un señor para quien un pólipo extraterrestre es tan común como para S. King un pack de seis cervezas. Simplemente,
recurren a elementos del terror algo más clásicos, tales como brujas,
magia negra, no-muertos y similares. Así, "El caso de Charles Dexter Ward", quizás el relato más largo de Lovecraft, es una narración de brujería que enlaza con la preferida de los Estadounidenses: Salem. En "Los sueños en la casa de la bruja" un pobre estudiante de matemáticas enloquece; ¿será por sus elecciones académicas o por algún influjo sobrenatural? "El modelo de Pickman" es una admirable lección de implicación artística. La atmósfera de "Las ratas en las paredes" os acompañará, seguramente, alguna noche solitaria en casa. Y "El ceremonial" es... lo que dice el título: una bacanal de imaginación e inquietud, típica noche de Providence. Si os pasáis por allí, saludad al pequeño Brown Jenkins de mi parte.
Los
sueños en la casa de la bruja
El
modelo de Pickman
Las ratas de las paredes
El ceremonial
Las ratas de las paredes
El ceremonial
Ciclo
onírico
El ciclo onírico es
una rareza dentro de la obra de Lovecraft por dos motivos. En primer
lugar, porque comparte un mismo protagonista en todos los relatos, el aventurero místico Randolph Carter, alter ego del autor. Es extremadamente inusual este protagonismo compartido (solo ocurre similarmente con Herbert West, del que ya hablaremos);
en segundo, porque dichos relatos tienen un estilo mucho mas
fantasioso que el resto, pudiendose considerar, por lo menos en el
relato principal del ciclo, como fantasía oscura al estilo de Clark
Asthon Smith. No me atrevería a decir que todos los relatos de que incluyo aquí sean igualmente buenos: pero este es un ciclo breve, y siendo así, me ha parecido recomendarlo entero, como conjunto. A destacar: "El testimonio de Randolph Carter", escalofriante, con un final de impacto que podréis citar en multitud de circunstancias. "La onírica búsqueda de la desconocida Kadath", fantasía que no queda muy lejos de Ashton Smith o de Jack Vance. Y, cómo no, "Los gatos de Ulthar", que hará las delicias de todos los compañeros de piso de estos entrañables felinos.
La llave de plata
Tras las puertas de la llave de plata
Lo innominable
La onírica busqueda de la desconocida Kadath
Los gatos de Ulthar
Ciclo de los mitos
Antes que nada, ¿Qué son los mitos?
Los Mitos de Lovecraft, o Mitos de Cthulhu, son el trasfondo mitológico de donde beben la mayoría de obras del autor y del que se alimentan todas las obras posteriores a su muerte. El panteón de los Primigenios y los dioses exteriores; las Razas antediluvianas y sus ciudades en ruinas, sus objetos profanos. La biblioteca infame de tomos malditos que servirán de referencia (y condenación) de tantos personajes, encabezada por el Necronomicón. La galería de monstruos, empezando por los Ghouls y acabando por los Shoggots. Toda la Providence fantástica, desde Arkham, Innsmouth y Dunwich a la universidad de Miskatonic. Todo esto son los mitos. Y están presentes en toda la obra de Lovecraft. En estos relatos, sin embargo, tienen papel protagónico. En "Las montañas de la locura" acompañaréis una expedición que descubre algo en el hielo, algo de un pasado que no sale en los libros de historia. En "El horror de Dunwich" veréis como el subgénero del deep country terror da un vuelco a vuestras expectativas. "El color surgido del espacio" es una lección de cómo hacer terror con toques de CF. "El asíduo de las tinieblas" es una tarjeta de presentación de mi buen amigo Nyarlathotep; y qué decir de "La sombra sobre Insmouth" y "La llamada de Cthulhu", posiblemente los dos relatos más célebres? Casi que no digo nada y os dejo que lo descubráis vosotros mismos.
El horror de Dunwich
La sombra sobre insmouth
La llamada de Cthulhu
Las montañas de la locura
El asíduo de las tinieblas
El color del espacio exterior
La sombra sobre insmouth
La llamada de Cthulhu
Las montañas de la locura
El asíduo de las tinieblas
El color del espacio exterior
¿Habéis elegido ya? Quizás querréis ir a por todas y leer todo lo recomendado y más. De ser así, una recomendación extra: visitad Gigamesh, en Barcelona, o Cyberdark online: tienen todo lo que podáis pedir.
Apéndice
Me gustaría cerrar la guía con un cuarto ciclo muy distinto a los demás; tanto, que lo que decía de los mitos y el modo como impregnan todo lo que escribió Lovecraft aquí no se aplica. En este sentido, puesto que la intención de la guía era presentaros relatos característicos del autor y estos no lo son, los dejo un poco al márgen, en este apéndice.
Se trata de las aventuras de Herbert West, Reanimador: ahora podrían volver a estar de moda, con el resurgir del Zombie. Las de Herbert West fueron unas historias que Lovecraft escribió por encargo y que, curiosamente, desprenden un humor negro que uno no asocia con el Maestro. Si con el resto de sus escritos tocaba a Hope Hodgson, aquí se acerca más a Shelley; West es un científico en busca de la verdad tras el velo de la muerte. Y se le complican las cosas. De qué manera.
Quizás por ser menos Lovecraftianos han tenido mejor fortuna en el cine: han sido adaptados a la gran pantalla, y por lo menos la primera película merece mucho la pena.
Herbert West, reanimador: seis disparos a la luz de la luna
Herbert West, reanimador: el horror de las sombras
Herbert West, reanimador: El demonio de la plaga
Herbert West, reanimador: El aullido del muerto
Herbert West, reanimador: las legiones de la tumba



Comentaris
Publica un comentari a l'entrada