Primero fueron los Sigmarines y
sus contrapartidas del Caos. Los acompañaba la descripción de un
Futuro-pastiche compuesto por mitología escandinava, 40K,
la saga de fantasía “El ciclo de la puerta de la muerte”
y retazos del Warhammer Fantasy.
La Novena Era sigue avanzando y
ahora les ha llegado el turno a otra familia enana (Duardin,
del inglés Dwarves: nueva y original marca registrada); en el
trasfondo de la Era de Sigmar parece que va a haber tres. La primera
fue la de los Fyreslayers (nótese la sutil “y” que les da
un aire más cool), mezcla de Enanos del Caos y Matadores.
Escarificados, aficionados a las salamandras sobrealimentadas,
escarificados, su mitología no tiene mucho gancho: herederos de
Grimnir y del look clásico de los Matadores pero sin ningún sentido
del honor o deseo de retribución. Su único impulso es la
acumulación de Ur-Gold (otra originalidad de GW).
La segunda raza Duardin van a ser los
Kharadron Overlords, que estarán disponibles en abril.
Aún no se sabe mucho de su trasfondo. Al parcer no son seguidores de
Grimnir ni de Grugni; quedan enmedio, huérfanos de ancestros.
Milenios de enfrentarse al caos en solitario les ha endurecido; y se
han acostumbrado a usar técnicas arcanas para mejorar su tecnología,
que supera de mucho la de sus antepasados anteriores al fin de los
tiempos. Es decir, una versión enana (Duardin, perdón) de la
tecno-magia Skaven.
A primera vista los cambios respecto a
esta antigua raza de Warhammer Fantasía han sido tan profundos y
trascendentes como los de las que los han precedido. Como con los
Sigmarines, se trata de darles un aspecto “nuevo” (y por tanto
fácilmente registrable) a medio camino de la fantasía y la CF: para
los hijos del antiguo patrón del Imperio fue un lavado de cara a lo
40K. Para los Duardin la referencia base sigue siendo el 40K pero se
les ha añadido un aire Steampunk que para ser sincero creo que queda
bastante bien.
Los antiguos girocópteros ahora son una especie de
barcos zeppelin; los guerreros básicos parecen una mezcla de
fogonero de algún trasto a vapor y Rompehierros de la vieja escuela.
Los héroes recuerdan a los ingenieros que fueron saliendo a partir
de la séptima edición con el tipo de servos y armas
desproporcionadas que podríamos esperar de un Orko. Me gusta particularmente el héroe que acompaña estas imágenes, con una especie de globo aerostático individual de combate. El conjunto es
atractivo, para mi mucho más que los Sigmarines o los Fyreslayers;
¿me gustan más que los enanos clásicos? No; con esta nueva Era
estoy como con la cuarta de Reinos o la Quinta de la Dragonlance:
como si no existiera. Como coleccionista de miniaturas puedo apreciar
su impacto visual. Como fan del trasfondo, puedo compararlo con el de
los Fyreslayers y decir que bueno, es una mejora. La idea de enanos
montados en Barcos voladores surcando los mares del caos tiene
atractivo. A ver si alguien que pinte mejor que yo se atreve a hacer
una conversión con uno de estos nuevos modelos y lo adapta para
parecerse a su obvio referente transfondístico: El Espíritu de
Grugni, de las novelas de Gotrek y Félix.
Si os ha gustado el artículo, o si la habéis odiado y queréis que más personas puedan odiarla también, ¡compartidla en Facebook y Twitter! Y de paso seguidme en ambos :d



Comentaris
Publica un comentari a l'entrada